martes, 28 de julio de 2015

EN TODO DESIERTO, DIOS TIENE UN OASIS DE GRACIA


LUGARES DESIERTOS... LUGARES PARA DEPENDER...




Isaías 48:16-22


16 Acercaos a mí, escuchad esto: Desde el principio no he hablado en secreto, desde el momento en que sucedió, allí estaba yo. Y ahora me ha enviado el Señor DIOS, y su Espíritu. 
17 Así dice el SEÑOR, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy el SEÑOR tu Dios, que te enseña para tu beneficio, que te conduce por el camino en que debes andar. 
18 ¡Si tan sólo hubieras atendido a mis mandamientos! Entonces habría sido tu paz como un río, y tu justicia como las olas del mar.
19 Sería como la arena tu descendencia, y tus hijos como sus granos; nunca habría sido cortado ni borrado su nombre de mi presencia. 
20 Salid de Babilonia, huid de los caldeos; con voz de júbilo anunciad, proclamad esto, publicadlo hasta los confines de la tierra; decid: El SEÑOR ha redimido a su siervo Jacob. 
21 No padecieron sed cuando El los condujo por los desiertos; hizo que brotara agua de la roca para ellos, partió la peña, y las aguas corrieron. 
22 No hay paz para los malvados dice el SEÑOR.


Seco. Polvoriento. Peligroso. Un desierto… un lugar donde hay poca agua y la vida es hostil. Por eso, no sorprende que la palabra desértico describa un sitio inhabitado. Pocas personas eligen estar allí, pero, a veces, no pueden evitarlo. Las Escrituras revelan que el pueblo de Dios estaba familiarizado con la vida en el desierto. 

Gran parte de Medio Oriente, incluido Israel, es desértica, pero con algunas excepciones fértiles, como el Valle del Jordán y las regiones aledañas al Mar de Galilea. Dios decidió «levantar su familia» en un lugar rodeado por el desierto, donde pudiera mostrarle su bondad al protegerla y suplirle sus necesidades a diario (Isaías 48:17-19).

En la actualidad, casi nadie vive en desiertos literales, pero solemos atravesar situaciones con características extremas similares. A veces, la obediencia nos lleva a experimentarlas; pero otras no se deben a nuestras decisiones o acciones. 

Cuando alguien nos abandona o una enfermedad nos invade, nos sentimos como en un desierto, donde los recursos son escasos y la vida resulta difícil. Pero el propósito de atravesar un desierto, ya sea literal o figurativo, es hacernos recordar que dependemos de la provisión de Dios; lección que no debemos olvidar cuando vivimos en la abundancia. ¿Cómo te está sustentando Dios?

Recordemos: En todo desierto, Dios tiene un oasis de gracia.


¿COMO RESPONDER A LAS PRUEBAS?


En lugar de decidir la mejor manera de evadirlas, debemos enfocarnos en la manera de responder a ellas.

Hay varias cosas que podemos hacer:

1.        Debemos confiar en Dios, con convicciones en la Palabra de Dios.


1 Cor 10.13; “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla.”

Si Dios permite la prueba, Dios dará la salida. No se desanime.


2.      Debemos confiar en la Fidelidad de Dios. En medio de los problemas, dedique tiempo para reflexionar en sus dificultades anteriores recuerde cómo Dios le ayudó.


Salmo 37.23-24; “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre y él aprueba su camino. Cuando el hombre caiga, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano.”

No se olvide que Dios no cambia.


3.     Debemos tomar la decisión consciente de perseverar.


Ro. 5.3-5; “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”


No se aleje, siga siendo fiel en acercarse a Dios, permanezca cerca de Él y de los hermanos en la fe.


4.       Debemos recordar que tenemos un Dios Todopoderoso.


A nuestro Padre celestial nunca lo sorprenden las tragedias. En vez de eso, Él está listo para actuar:


Ø En nosotros,

Fil 2.13; “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”


Ø Por medio de nosotros

1 Jn 4.4; “Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”


Ø Y a favor de nosotros

Ro 8.31; “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”





Todo esto lo hace Dios llevarnos a la victoria en Cristo Jesús. 
No se confunda, Dios es poderoso para sacarle adelante en esta prueba.




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