lunes, 8 de abril de 2019

EL PODER DE LA INTERCESIÓN


Es posible transformar las condiciones de derrota en victoria, una vez determinamos ser adoradores e interceder ante el padre por mi vida y la vida de mis hermanos.


Moisés, Aron y Hur, tres personas que fueron importantes y protagonistas de la batalla de los israelitas contra los amalecitas, cuando moisés levantaba sus manos, el pueblo vencía, y cuando las bajaba, el pueblo prevalecía.
Éxodo 17: 8-16

Guerra con Amalec

8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano. 10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec. 12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. 13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi;[c] 16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.

Es aquí donde nosotros cómo líderes de la iglesia, estamos llamados a representar al pueblo delante del padre, levantando manos santas sin miras ni contiendas 1 Tim. 2:8 “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.”, donde somos quienes intercedemos ante el padre para que el pueblo de Dios, la iglesia, gane sus batallas, es aquí donde nosotros como adoradores, podemos estar con nuestra alabanza y adoración, intercediendo ante el padre, para que su presencia descienda sobre las vidas de la iglesia, y ganen sus batallas, de tristeza, de enfermedades, de pecados ocultos, de ataduras demoniacas, de la pereza espiritual de todo pecado que les representa las batallas de la vida contra lo espiritual y celestial que el nuestro padre, entre más separados del padre se encuentra la iglesia, difícilmente podrá ganar sus batallas, es para nosotros de importante conocimiento, saber que satanás anda como león rugiente buscando a quien devorar, y la iglesia, nosotros somos el blanco de sus ataques, el no descansa, él no se cansa de enviar ataques, dardos, pruebas, tentaciones, para que el cristiano caiga en sus garras, y se aparte de la presencia y la voluntad del padre.
Sal 63:4 Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.

“Algunos creen que levantar las manos era una señal de avance, y bajarlas de rendición. Otros han sugerido también que levantar las manos era una señal de juramento, y bajarlas de retirada.” Pag 144 acercándose cada vez más a Dios, Erwin Lutzer.



Moisés se cansaba, y sus manos caían, A nosotros como líderes también nos suele llegar los tiempos de cansancio, de agotamiento, de estrés, de saturación de trabajos y tareas que nos llevan a menguar, a bajar nuestras manos y dejar de adorar, es aquí donde nos podemos convertir en fracasados, en derrotados frente a las batallas que le enemigo nos presenta, y experimentamos o vemos la derrota de las batallas en nuestras vidas, también en las vidas de la iglesia, y no ha de ser, necesitamos comprendernos entre nosotros mismos, y comenzar a activar el don de Dios que hay en nosotros, levantar las manos y el corazón del que se ha cansado, ser de ayuda para que mi compañero de equipo, para que mi hermano que comparte el servicio y liderazgo, pueda y podamos mantenernos siempre con nuestras manos en alto, para alabar y exaltar al padre, y no dejar de interceder ante el padre para ser vencedores y victoriosos frente a cualquier batalla que enfrentemos personalmente, pero también en nuestra familia, en nuestra iglesia, somos y estamos llamados a cumplir la tarea que realizaba Moisés Aron y Hur, existe una relación invisible entre la oración y las victorias que celebramos.



Mt. 26.40-41 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.


Nuestro Salvador Jesucristo, invito a pedro y a Juan a orar en el Getsemaní, a interceder, pero ellos varias veces se quedaron dormidos, es aquí un claro ejemplo de oración e intersección por las batallas y luchas que están viviendo nuestros hermanos, debemos estar atentos y vigilar velar y orar para no entrar en tentación.


De igual manera, debemos luchar con nuestro Amalec interior, aquel que quiere derrotarnos en las batallas, aquel quien nos impide levantar nuestras manos y adorar al padre, aquel quien nos lleva a alejarnos de la intimidad del Padre, quien nos hace perder la pasión, el anhelo el deseo de orar, e interceder por nuestras vidas nuestras relación y comunión personal con el padre, levantemos nuestras manos en adoración ante el padre, y démosle muestre y destrucción a los amalec que puedan estar en nuestras vidas, no es tiempo de dejarnos vencer por las estrategias del enemigo, es tiempo de levantarnos, pelear la batalla y ser victoriosos con la compañía del Poderoso Jehová de los ejércitos que está a nuestro favor.